Los efectos
del cambio climático representan una amenaza creciente para los sistemas
educativos en América Latina y el Caribe, donde fenómenos como huracanes,
inundaciones y sequías han provocado daños en infraestructura escolar,
interrupciones prolongadas de clases y un mayor riesgo de deserción,
especialmente en comunidades vulnerables.
De acuerdo
con el Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación (IIPE) de la
UNESCO, miles de escuelas en la región enfrentan dificultades para garantizar
la continuidad educativa frente a estas crisis.
Ante este
panorama, la UNESCO destaca la importancia de avanzar hacia sistemas educativos
resilientes, capaces de anticipar riesgos, reducir vulnerabilidades y responder
de manera estratégica a emergencias climáticas.
El organismo
subraya que integrar la adaptación al cambio climático en la planificación
educativa es clave para proteger el derecho a la educación y evitar que las
desigualdades se profundicen en contextos de crisis.