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12 de agosto de 2026 por
Evelyn Rodriguez

En los
últimos meses, Honduras se ha mantenido libre de casos confirmados de
sarampión, pero las autoridades sanitarias advierten que el país está bajo una
alerta epidemiológica por el riesgo de importación del virus desde naciones
cercanas donde ya hay brotes.


Aunque no hay
casos detectados localmente, uno de los problemas críticos es que el nivel de
vacunación contra sarampión (dosis triple SRP) no ha alcanzado el porcentaje
recomendado para la inmunidad de rebaño, lo que deja a la población vulnerable.


Se registró
en 2024 hasta el 8 de noviembre un total de 389 casos confirmados de sarampión
en la Región de las Américas, todos ellos importados o relacionados con
importación, lo que quiere decir que no hubo transmisión sostenida endémica.


En este
escenario, vacunar a los niños no es solo una medida de protección individual.
Si se completa el esquema en los niños, se fortalece la barrera comunitaria que
impide que el virus se disemine incluso si ingresa al país.


Con medidas
concretas ya en marcha, campañas de vacunación gratuita, intensificación de
controles en fronteras, reforzamiento de puestos de salud y llamado a los
padres para verificar carné de vacunación se busca cerrar esa brecha que
permite que el virus se propague.


Vacunar es,
en este momento, una acción preventiva clave: proteger hoy para evitar brotes
mañana, especialmente en una región interconectada, con movimiento migratorio y
viajes frecuentes. Promover la vacunación de los niños asegura no solo su salud
sino la estabilidad sanitaria de toda la comunidad.
















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